El Latam Fintech Market 2026 dejó una señal potente desde Barranquilla: la inteligencia artificial ya no se está discutiendo como adorno futurista, sino como parte de la infraestructura financiera. Crédito, pagos, datos abiertos, atención al usuario y supervisión empiezan a moverse hacia un modelo más automatizado, pero también más exigente en protección de datos y confianza.
Resumen rápido
- El evento reunió a más de 2.300 asistentes y más de 100 speakers en Puerta de Oro, Barranquilla.
- La IA apareció como herramienta para crédito, atención, eficiencia operativa y educación financiera.
- El gran reto para Colombia será equilibrar innovación, datos abiertos, seguridad y reglas claras.
Barranquilla volvió a ser punto de encuentro para bancos, fintechs, reguladores, inversionistas y proveedores tecnológicos. Según El Heraldo, el Latam Fintech Market 2026 reunió durante dos días a más de 2.300 asistentes y más de 100 speakers. La cifra es llamativa, pero lo más relevante fue el tono de la conversación: menos entusiasmo vacío por “digitalizar” y más discusión sobre cómo la inteligencia artificial puede cambiar decisiones financieras concretas.
El tema aparece en varias capas. En crédito, la IA promete acelerar análisis de riesgo, validar información, detectar señales de fraude y personalizar ofertas. En servicio al cliente, puede reducir tiempos de respuesta y convertir canales digitales en asesores más útiles. En back office, ayuda a automatizar procesos repetitivos que todavía consumen horas humanas. Y en educación financiera, abre una posibilidad interesante: explicar productos, costos y riesgos de una forma más comprensible para usuarios que históricamente han estado lejos del sistema.
David Vélez, CEO de Nubank, lo resumió con una imagen potente citada por El Heraldo: si el celular permitió poner un banco en el bolsillo, la IA podría poner “un banco y un banquero” en el bolsillo de cada persona. Suena ambicioso, pero aterrizado a Colombia tiene sentido. El país todavía arrastra brechas de acceso a crédito, costos altos de efectivo y una adopción desigual de servicios digitales. La IA no resuelve sola esos problemas, pero puede bajar fricción cuando se combina con productos simples, datos confiables y regulación que permita competir.
Ahí entran las finanzas abiertas. La Superintendencia Financiera, en voz de Pablo Andrés Rivas Herazo, planteó una hoja de ruta con tecnología para supervisión, promoción de innovación, nuevos modelos de negocio y avance en open finance. La palabra clave es equilibrio: permitir que los datos financieros habiliten mejores productos sin debilitar la protección del consumidor, la seguridad de la información ni la estabilidad del sistema.
Caracol Radio también destacó la presencia de actores como Nu, Lulo Bank, AtlasIntel y miembros del equipo de inteligencia artificial de Revolut, junto con paneles sobre generación Z, recuperación de clientes con IA, aceptación de pagos y financiación de vivienda. Eso muestra que la discusión ya no pertenece solo a bancos grandes. Las fintech, proveedores de scoring, billeteras, neobancos, comercios y hasta empresas no financieras están mirando cómo integrar crédito, pagos y datos en sus propios modelos de negocio.
La República, por ejemplo, reseñó el caso de LeanCore, una solución para administración de crédito y productos financieros que automatiza identificación del cliente, validación de identidad, consulta en centrales de riesgo, análisis de capacidad de pago, aplicación de políticas de crédito, cálculo de cupos, documentos y firma electrónica. Es el tipo de infraestructura invisible que puede cambiar la experiencia del usuario: menos formularios, menos espera y decisiones más rápidas. Pero también exige auditoría: si una decisión automática niega crédito, alguien debe poder explicar por qué.
Para las empresas colombianas, el mensaje es práctico. La IA financiera no será únicamente asunto de bancos. Retail, educación, movilidad, salud, servicios públicos y comercio electrónico pueden incorporar financiación o pagos inteligentes dentro de su operación. El ganador no será quien diga “tenemos IA”, sino quien logre usar datos con permiso, reducir riesgo, mejorar conversión y mantener confianza.
Lo siguiente a mirar es la ejecución regulatoria. Si las finanzas abiertas avanzan lento, la innovación se queda en pilotos. Si avanzan sin controles, el costo lo pagarán usuarios y empresas con filtraciones, sesgos o malas prácticas. Barranquilla dejó claro que Colombia tiene conversación, talento y mercado. Ahora necesita convertir ese impulso en productos responsables que de verdad le simplifiquen la vida a personas y negocios.