La Universidad Industrial de Santander realizará el 22 y 23 de julio una Jornada de Innovación Pedagógica centrada en el uso estratégico de la inteligencia artificial en la educación superior. La noticia importa más allá del campus: muestra cómo las universidades colombianas están pasando de “hablar de IA” a formar a sus docentes para usarla con método, criterio y responsabilidad.
Resumen rápido
- La UIS reunirá a profesores en conferencias y talleres prácticos sobre IA aplicada a la docencia.
- La jornada hace parte de Misión Docencia UIS 2030, una estrategia para transformar prácticas pedagógicas.
- El movimiento conversa con una tendencia nacional: universidades como UNIMINUTO ya están integrando IA en contenidos, accesibilidad y acompañamiento académico.
La inteligencia artificial entró a las aulas colombianas por una puerta bastante cotidiana: estudiantes usando asistentes generativos para estudiar, resumir textos, programar, escribir borradores o resolver dudas fuera del horario de clase. El problema es que muchas instituciones todavía están reaccionando con reglamentos, advertencias y debates sobre plagio, mientras el uso real crece más rápido que los manuales.
Por eso resulta interesante la movida de la Universidad Industrial de Santander. Según la información publicada por Comunicaciones UIS, la institución realizará los próximos 22 y 23 de julio la Jornada de Innovación Pedagógica, un espacio dirigido a profesores para explorar experiencias, metodologías y herramientas que permitan integrar la IA en los procesos de enseñanza. No se trata solo de mostrar aplicaciones bonitas: la agenda mezcla conferencias magistrales en el Auditorio Luis A. Calvo con talleres prácticos en el campus central.
El evento está enmarcado en Misión Docencia UIS 2030, una iniciativa institucional que busca fortalecer y transformar la práctica docente a partir de nuevos modelos de aprendizaje, cambios tecnológicos, necesidades de los estudiantes y retos sociales. Dicho en sencillo: si los alumnos ya estudian en un entorno mediado por IA, el profesor también necesita actualizar su caja de herramientas, su forma de evaluar y su rol como guía.
La discusión no es exclusiva de Bucaramanga. UNIMINUTO Radio publicó recientemente una entrevista con Stephanie Lavaux, vicerrectora general académica de UNIMINUTO, en la que plantea que la IA generativa obliga a redefinir el papel de las universidades. Su idea central es útil para entender el momento: el desafío no está solo en aprender a usar ChatGPT o cualquier otra plataforma, sino en fortalecer pensamiento crítico, criterio ético, acompañamiento humano y capacidad de discernimiento.
Ese punto debería interesarles a las empresas tanto como a los rectores. La calidad de la adopción de IA en Colombia dependerá mucho de cómo se formen los profesionales que saldrán al mercado en los próximos años. Una persona que sabe pedirle cosas a una herramienta puede ahorrar tiempo; una persona que entiende límites, datos, sesgos, fuentes y contexto puede mejorar procesos sin crear nuevos riesgos. La diferencia es enorme.
Para los docentes, el cambio también es práctico. Preparar clases con apoyo de IA, diseñar ejercicios personalizados, crear materiales accesibles, detectar brechas de aprendizaje o acompañar mejor a estudiantes con ritmos distintos puede liberar tiempo y mejorar la experiencia educativa. Pero solo funciona si hay formación, supervisión y criterios claros. Usar IA sin red pedagógica puede terminar en más ruido: trabajos homogéneos, evaluaciones frágiles y dependencia de respuestas rápidas.
Ahí la jornada de la UIS puede dejar una señal valiosa para otras universidades públicas y privadas del país. El enfoque correcto no es prohibir por reflejo ni adoptar por moda. Es construir capacidades docentes: aprender qué herramientas sirven, cuándo no conviene usarlas, cómo pedir evidencia, cómo evaluar procesos y cómo proteger datos personales o académicos.
También hay una lectura regional. Santander, como otros departamentos fuera del eje Bogotá-Medellín, necesita que la transformación digital no se concentre en titulares nacionales ni en laboratorios aislados. Cuando una universidad pública grande entrena a sus profesores en IA, el efecto puede llegar a ingeniería, salud, ciencias sociales, emprendimientos estudiantiles y proyectos con empresas locales. La IA deja de ser un tema de élite técnica y empieza a tocar la formación cotidiana.
Lo que viene ahora será medir resultados. ¿Los talleres cambian planes de curso? ¿Aparecen nuevas formas de evaluación? ¿Se crean guías de uso responsable? ¿Los estudiantes perciben una mejor experiencia? Si la respuesta es sí, Misión Docencia UIS 2030 puede convertirse en un caso a mirar por otras instituciones colombianas. No por tener IA en el nombre, sino por poner el foco donde más duele y más rinde: en el profesor que convierte tecnología en aprendizaje.