Tecnología24 Jul 2026ODEKLAS

La nueva brecha digital de Colombia será de IA, datos y cómputo

Colombia sigue cerrando la brecha de conectividad, pero ya tiene otra encima: la de inteligencia artificial. La discusión no se resuelve contando antenas o cursos gratis; el país necesita datos confiables, cómputo, redes modernas, energía y talento capaz de convertir infraestructura en servicios útiles.

Resumen rápido

  • La nueva brecha digital combina conectividad, centros de datos, ciberseguridad, habilidades y calidad de datos.
  • El Plan Maestro de Gestión del Espectro 2026–2030 apunta a ordenar conectividad, servicios satelitales e innovación móvil.
  • Para empresas, el reto no es “comprar IA”, sino preparar datos, procesos y criterio para usarla sin botar presupuesto.

Durante años, hablar de brecha digital en Colombia fue hablar de cobertura: si había señal, si el colegio tenía internet, si una familia podía pagar un plan móvil. Esa conversación sigue vigente, sobre todo fuera de las grandes ciudades. Pero la tecnología se movió más rápido que el debate público. Hoy la diferencia competitiva no está solo en conectarse, sino en qué se puede hacer con esa conexión.

Una columna reciente de Revista Semana puso el dedo en una idea clave: Colombia puede estar cerrando la brecha digital de ayer mientras se abre la de mañana. Esa nueva brecha no se mide únicamente en megas. Se mide en acceso a inteligencia artificial, capacidad de cómputo, datos limpios, redes 5G útiles, servicios satelitales, ciberseguridad y talento para operar todo eso sin volverlo otro anuncio bonito.

Ahí aparece un punto incómodo para gobiernos y empresas: la IA no funciona “en el aire”. Necesita infraestructura. Un modelo que ayude a un agricultor a tomar mejores decisiones, a un hospital a priorizar diagnósticos o a una alcaldía a simplificar trámites depende de conectividad estable, bases de datos ordenadas, energía, seguridad y reglas claras. Si uno de esos eslabones falla, la promesa se vuelve demo.

El Plan Maestro de Gestión del Espectro 2026–2030, reseñado por Mobile Time Latinoamérica, va en esa dirección al poner sobre la mesa la administración del espectro como un activo estratégico. El espectro es invisible para el usuario, pero sostiene el celular, internet móvil, radio, televisión, servicios de emergencia y buena parte de la conectividad que necesitarán sensores, satélites y redes avanzadas. La ANE incluyó líneas sobre disponibilidad del espectro, conectividad satelital, innovación tecnológica y gestión internacional. Traducido: Colombia está tratando de planear la autopista antes de que llegue todo el tráfico nuevo.

El asunto es que la autopista no basta. En empresas, la barrera suele estar puertas adentro. En una conversación publicada por Bancolombia Capital Inteligente, Germán Borromei, gerente general de Oracle para Colombia y Ecuador, resumió el problema con una frase directa: si a la IA se le entrega basura, devuelve basura. Su diagnóstico es útil porque baja la conversación del entusiasmo a la operación: muchas organizaciones quieren IA, pero tienen datos fragmentados, sistemas heredados y procesos que nadie ha cuestionado en años.

Para una pyme colombiana, esto no significa que deba comprar el modelo más caro o montar un laboratorio de ciencia de datos desde cero. Significa empezar por lo básico: saber dónde está la información, quién la cuida, qué tareas repetitivas se pueden automatizar, qué decisiones requieren trazabilidad y qué herramientas son suficientes para cada caso. Usar un modelo enorme para resumir correos puede ser tan ineficiente como comprar un camión para llevar una bolsa. La madurez también es saber escoger.

Para el Estado, la lectura es parecida. Conectar más territorios es urgente, pero conectarlos para llenar formularios digitales no alcanza. La oportunidad está en que un ciudadano no tenga que viajar horas para hacer un trámite, que un profesor tenga apoyo personalizado para enseñar, que un centro de salud rural pueda acceder a mejores alertas y que una alcaldía use datos para anticipar problemas, no solo para producir reportes.

¿Qué mirar después? Primero, si las metas de espectro y conectividad se convierten en despliegues reales fuera de las capitales. Segundo, si la política de IA baja a compras públicas, interoperabilidad y estándares de datos. Tercero, si las empresas dejan de tratar la IA como juguete de innovación y la conectan con productividad medible: menos reprocesos, mejores decisiones, atención más rápida y equipos mejor entrenados.

La brecha que viene no será entre quienes tienen internet y quienes no. Será entre quienes pueden convertir datos, conectividad y cómputo en valor, y quienes solo tienen señal para ver pasar la transformación desde la pantalla.

Fuentes consultadas