El sistema financiero colombiano vive una paradoja tecnológica: los pagos inmediatos avanzan rápido, pero lanzar nuevos productos sigue siendo lento para muchas entidades. Un reporte citado por Portafolio y medios especializados señala que el 80,2% de las organizaciones financieras del país tarda más de seis meses en poner en marcha un producto, pese al crecimiento de infraestructuras como Bre-B.
Resumen rápido
- Galileo Financial Technologies ubica a Colombia como un mercado con fricción operativa alta frente a otros países de la región.
- El 69,1% de encuestados en Colombia dice que sus sistemas operativos limitan la capacidad de innovar.
- La próxima competencia fintech no será solo pagar más rápido, sino lanzar, probar y ajustar servicios con mayor agilidad.
Colombia ya aprendió a mover dinero digital con una velocidad que hace pocos años parecía lejana. Pagos inmediatos, billeteras, transferencias desde el celular y una expectativa de respuesta casi instantánea cambiaron la vara para bancos, fintechs y comercios. Pero detrás de esa experiencia más veloz todavía hay una pregunta incómoda: ¿las entidades financieras están innovando al mismo ritmo al que sus usuarios se acostumbraron a pagar?
La respuesta, por ahora, parece ser “no siempre”. Portafolio reseñó el Reporte de la Banca Adaptativa de Galileo Financial Technologies, según el cual el 80,2% de las organizaciones financieras colombianas tarda más de seis meses en lanzar con éxito un nuevo producto. El dato contrasta con el avance de los pagos en tiempo real, que ya alcanzan a millones de usuarios activos mediante Bre-B, de acuerdo con la misma publicación.
El problema no es menor porque el usuario ya no compara a su banco únicamente con otro banco. Lo compara con la app que le entrega comida, con el comercio que confirma un pedido al instante o con una plataforma que ajusta una suscripción en dos clics. Cuando una entidad tarda meses en responder a una necesidad concreta, la percepción de modernidad se rompe, aunque el pago final sí ocurra en segundos.
El reporte, basado en una encuesta regional a 337 directores de tecnología y de información, apunta a una causa central: sistemas internos poco flexibles. Portafolio recoge que el 69,1% de los encuestados en Colombia considera que las limitaciones operativas restringen la innovación. Además, apenas el 6,2% de las empresas colombianas asegura estar probando y lanzando nuevos servicios constantemente, muy por debajo de mercados como Brasil.
Valora Analitik y Technocio también destacaron el mismo ángulo: Colombia acelera en pagos inmediatos, pero la innovación financiera sigue frenada por la infraestructura y por ciclos de actualización largos. Otro dato relevante es que el 76,5% de las empresas financieras del país requiere más de tres meses para implementar una actualización específica solicitada por usuarios. En un negocio donde la confianza se gana con disponibilidad, seguridad y rapidez, tres meses pueden sentirse como una eternidad.
Aquí entra el concepto de “banca adaptativa”, que Galileo define como la capacidad de ajustar infraestructura tecnológica, decisiones y experiencia del cliente en tiempo real sin perder control operativo. Traducido al día a día: sistemas que permitan probar productos, conectar datos, cumplir reglas y escalar sin tener que reconstruir medio banco en cada lanzamiento. No es un tema de moda; es la tubería que determina si una idea llega viva al mercado.
Para las empresas colombianas, el mensaje va más allá del sector financiero. Muchas organizaciones están en una situación parecida: tienen una capa visible moderna —una app, un chatbot, un portal bonito— sostenida por procesos internos lentos. La IA puede ayudar a automatizar análisis, atención y decisiones, pero si los datos están fragmentados o los sistemas no conversan entre sí, la promesa se queda corta. La innovación no se atasca en la presentación de PowerPoint; se atasca en integraciones, permisos, legados y procesos de aprobación.
También hay una oportunidad para fintechs y proveedores tecnológicos locales. Si los bancos necesitan reducir tiempos de lanzamiento, mejorar módulos de datos, automatizar pruebas, fortalecer cumplimiento y diseñar experiencias más dinámicas, habrá espacio para soluciones especializadas. Eso sí: vender velocidad sin seguridad no funciona en finanzas. La ventaja estará en combinar agilidad con trazabilidad, gobierno de datos y resiliencia.
Lo que conviene mirar en los próximos meses es si los pagos inmediatos empujan una segunda ola de modernización. La primera fue mover dinero más rápido. La segunda será responder más rápido: nuevos productos, ajustes personalizados, alertas inteligentes, mejor prevención de fraude y servicios que aprendan del comportamiento real del usuario. Colombia ya tiene el incentivo competitivo. Ahora le falta que la cocina tecnológica de la banca trabaje a la velocidad del mostrador.