Automatización06 Jul 2026ODEKLAS

IA agéntica en compras: EY y Zycus aterrizan en Bogotá una automatización con impacto empresarial

EY y Zycus reunieron en Bogotá a líderes de compras y cadena de suministro para mostrar casos prácticos de inteligencia artificial agéntica en abastecimiento. La noticia importa porque baja la IA empresarial de la presentación bonita al proceso que decide costos, proveedores, tiempos y riesgos.

Resumen rápido

  • La sesión convocó a más de 30 líderes sénior de compras y supply chain de la región en Bogotá.
  • Zycus presentó usos de IA para estructurar procesos de abastecimiento y apoyar negociaciones con proveedores.
  • Para empresas colombianas, el reto no es solo automatizar: es convertir compras en una función más estratégica y medible.

La inteligencia artificial agéntica empezó a colarse en un lugar poco glamuroso, pero muy poderoso dentro de las compañías: las áreas de compras. No se trata únicamente de pedirle a un chatbot que redacte un correo a un proveedor. La promesa es que sistemas especializados puedan analizar requerimientos, comparar información, preparar procesos de abastecimiento, detectar riesgos y liberar a los equipos humanos de tareas repetitivas que suelen consumir horas valiosas.

Ese fue el mensaje detrás del encuentro organizado por EY y Zycus en Bogotá, donde participaron más de 30 líderes sénior de compras y cadena de suministro de América Latina. Según Technocio, la sesión buscó mostrar aplicaciones reales de IA en compras, incluyendo la estructuración de procesos de abastecimiento y la gestión de negociaciones con proveedores. La elección de Bogotá no es menor: Colombia se está volviendo un punto de prueba para tecnologías empresariales que luego pueden escalar en la región.

Zycus llega a esta conversación con un discurso claro: la IA no debería limitarse a “hacer más rápido lo mismo”, sino ayudar a que compras deje de ser vista como un departamento operativo y gane peso en las decisiones del negocio. La empresa habla de cientos de implementaciones en más de 20 países, mientras EY aporta la capa de consultoría, gobierno del cambio y adaptación a procesos locales. Para una compañía colombiana, esa combinación puede ser útil si evita el típico piloto eterno: mucha expectativa, poca adopción y cero métricas después de seis meses.

El impacto más visible está en eficiencia. Una plataforma con IA puede ayudar a preparar solicitudes de cotización, consolidar información de proveedores, comparar alternativas y priorizar negociaciones. Pero el beneficio interesante aparece cuando el equipo de compras usa ese tiempo recuperado para negociar mejor, anticipar problemas de suministro, revisar cumplimiento, mejorar condiciones comerciales y trabajar más cerca de finanzas, operaciones y tecnología.

También hay una advertencia. Automatizar compras sin buenos datos puede amplificar errores. Si el catálogo está desordenado, los proveedores están mal clasificados o las reglas internas son confusas, la IA solo hará más elegante el desorden. Por eso, antes de comprar una plataforma, las empresas deberían revisar procesos, responsabilidades, trazabilidad y controles. En Colombia, donde conviven multinacionales, grupos empresariales grandes y miles de medianas empresas en digitalización acelerada, esa diferencia puede separar los proyectos que generan ahorro real de los que terminan como una demo olvidada.

Para los proveedores locales también se abre una pregunta: ¿están listos para venderle a empresas que evalúan cada vez más con datos? Las pymes que quieran entrar a cadenas de suministro corporativas tendrán que mejorar documentación, tiempos de respuesta, cumplimiento y visibilidad de precios. La IA en compras no solo cambia al comprador; también sube el estándar para quien ofrece servicios, materias primas, tecnología o logística.

Lo que viene ahora será menos llamativo que el anuncio, pero más importante: ver proyectos concretos. Habrá que mirar si estas herramientas reducen ciclos de compra, mejoran negociaciones, disminuyen riesgos o simplemente agregan otra capa de software. Si Bogotá se convierte en punto de encuentro para esa conversación, Colombia puede ganar algo más que titulares: una oportunidad para modernizar una función empresarial que toca caja, productividad y competitividad.

Fuentes consultadas