Startups e innovación24 Sep 2026ODEKLAS

Emilia AI: dos colombianos convierten cámaras de restaurantes en agentes de ventas

Una startup fundada por dos colombianos quiere que las cámaras que ya existen en los restaurantes hagan más que grabar incidentes. Emilia AI levantó US$1,5 millones en una ronda pre-seed liderada por Prosus Ventures para convertir video, punto de venta e inteligencia artificial en una capa operativa para vender mejor y detectar fraudes.

Resumen rápido

  • Emilia AI fue fundada en 2024 por los colombianos Andrés Cajiao y Sebastian Rojo.
  • La ronda suma US$1,5 millones: US$1 millón de Prosus Ventures y US$500.000 de inversionistas ángeles.
  • La plataforma analiza cámaras existentes y datos del punto de venta para detectar oportunidades comerciales, fraudes y cuellos de botella.

La promesa de Emilia AI es simple de explicar y difícil de ejecutar: usar las cámaras de seguridad que muchos restaurantes ya tienen instaladas para entender qué está pasando durante el servicio. No se trata de poner más pantallas por ponerlas, sino de cruzar video con datos del sistema de punto de venta para detectar momentos que normalmente se pierden en la operación diaria.

Según ENTER.CO, la startup fue creada por Andrés Cajiao y Sebastian Rojo, emprendedores colombianos, y acaba de cerrar una ronda pre-seed de US$1,5 millones. Prosus Ventures lideró con US$1 millón, mientras que otros US$500.000 llegaron de inversionistas ángeles del sector tecnológico. Aunque la compañía tiene sede en Estados Unidos, su mercado principal en esta etapa será Brasil, antes de expandirse a otros países de América Latina.

La idea tiene sentido en una región donde muchos negocios gastronómicos ya invirtieron en cámaras, pero rara vez usan ese material en tiempo real. Normalmente, el video se revisa después de un problema: una pérdida, una queja, una inconsistencia de caja. Emilia quiere cambiar el orden. Sus agentes analizan lo que ocurre en mesas, cocina, caja y servicio para producir alertas accionables durante la operación.

La plataforma se divide en dos líneas visibles. Coach identifica oportunidades de venta que el equipo pudo dejar pasar, como no ofrecer una bebida adicional o un postre en el momento adecuado. Sentinel, por otro lado, busca inconsistencias: productos que salen de cocina sin registrarse, movimientos no autorizados o diferencias frente al punto de venta. La apuesta no es reemplazar meseros ni administradores, sino darles una capa de lectura que sería imposible sostener mirando horas de grabación.

Prosus, en su propio anuncio, describe a Emilia como una especie de sistema operativo de nueva generación para restaurantes. La firma destaca que el software conecta cámaras existentes con datos del POS y que sus agentes pueden apoyar optimización laboral, prevención de robo y fraude, entrenamiento comercial y control operativo. La frase clave ahí es “cámaras existentes”: si la adopción no exige rehacer toda la infraestructura del restaurante, la venta se vuelve más fácil.

Los pilotos reportados son llamativos. En Alife Nino, grupo brasileño con más de 100 restaurantes, Emilia afirma haber generado cerca de US$300 adicionales de ingresos mensuales por mesa, frente a un costo aproximado de US$10 por mesa. En Jin Jin, franquicia de iFood, la herramienta habría condensado 12 horas de video en incidentes relevantes y la cadena estaría llevando la solución a más de 77 locales.

Para Colombia, la noticia tiene una lectura interesante: el talento local no solo está creando chatbots o software administrativo, también está entrando a capas operativas muy específicas. Restaurantes, retail, logística, salud y manufactura tienen procesos llenos de cámaras, sensores, facturas y registros. La próxima ola de IA empresarial puede estar menos en interfaces conversacionales y más en agentes que miran procesos, detectan fricción y recomiendan acciones.

También hay preguntas que conviene seguir de cerca. La primera es privacidad: ENTER.CO reporta que la tecnología no usa biometría, no graba conversaciones fuera del servicio y no almacena videos fuera del establecimiento. Ese tipo de límites será cada vez más importante si la visión artificial llega a espacios de trabajo con empleados y clientes. La segunda es adopción: un restaurante puede entusiasmarse con los datos, pero si las alertas no se traducen en entrenamiento, mejores turnos o incentivos claros, la herramienta termina como otro tablero sin dueño.

El siguiente indicador será si Emilia logra pasar de pilotos prometedores a despliegues repetibles en Brasil y luego en otros mercados. Si lo consigue, será una buena señal para el ecosistema colombiano: hay espacio para startups que resuelven problemas concretos, con IA detrás, sin vender humo delante.

Fuentes consultadas