Tecnología13 Jul 2026ODEKLAS

Dr. Jaz, la IA cucuteña que quiere acompañar la salud mental entre consultas

Un psicólogo cucuteño está desarrollando Dr. Jaz, una herramienta que usa inteligencia artificial, web y WhatsApp para acompañar a pacientes entre sesiones. La idea no es reemplazar al terapeuta, sino detectar patrones cotidianos y llevar mejor información a la consulta.

Resumen rápido

  • Dr. Jaz busca llenar el vacío entre una cita psicológica y la siguiente, especialmente cuando aparecen episodios de ansiedad, insomnio o cambios de ánimo.
  • La herramienta combina una plataforma web, WhatsApp y un diseño que evita almacenar datos personales directos como nombres o historias clínicas completas.
  • El caso muestra una ruta posible para healthtech colombiana: IA útil, cercana y con privacidad desde el diseño.

La salud mental rara vez espera a la próxima cita. Una persona puede salir del consultorio con tareas, preguntas y acuerdos, pero los momentos críticos suelen aparecer después: en una noche de insomnio, durante una discusión familiar o en medio de una jornada laboral pesada. Ese espacio entre sesiones es el que intenta atender Dr. Jaz, una iniciativa desarrollada desde Cúcuta que combina inteligencia artificial, una plataforma web y WhatsApp para acompañar al paciente y mejorar el seguimiento clínico.

Según La Opinión, el proyecto es liderado por el psicólogo Guerrero y cuenta con desarrollo tecnológico de Juan David Quiroga. La propuesta busca identificar patrones de conducta y ofrecer información que ayude al profesional a entender mejor qué ocurre entre consultas. Es una idea sencilla de explicar y difícil de ejecutar: escuchar señales cotidianas sin invadir, orientar sin diagnosticar de forma automática y convertir datos dispersos en insumos útiles para el terapeuta.

El contexto vuelve el tema urgente. En los últimos meses, medios como El Tiempo, El Espectador y LAUD han reseñado alertas de la Encuesta Nacional de Salud Mental 2025: más ansiedad, más soledad y señales preocupantes en adolescentes. En un país donde el acceso a atención psicológica suele depender de disponibilidad, costos, ubicación y tiempos de espera, las herramientas digitales pueden ayudar a sostener el acompañamiento. Pero en salud mental no hay atajos mágicos: la confianza pesa tanto como la tecnología.

Ahí aparece el detalle más relevante de Dr. Jaz: el sistema, de acuerdo con La Opinión, fue pensado con una arquitectura anonimizada. No almacenaría nombres, documentos de identidad ni historias clínicas completas; cada usuario se identifica mediante códigos o tokens, con información protegida mediante mecanismos de cifrado. Para una herramienta que toca emociones, hábitos y posibles crisis, esa decisión no es un lujo técnico. Es la base para que pacientes y profesionales se animen a usarla.

También vale marcar una frontera clara. Una IA de acompañamiento no debe venderse como sustituto del psicólogo, ni como línea de emergencia. Su papel más sano es el de bitácora inteligente: registrar estados de ánimo, detectar tendencias, recordar ejercicios acordados, organizar información y alertar cuando algo merece revisión profesional. Si el sistema empieza a dar consejos clínicos complejos sin supervisión, el riesgo crece rápido. En salud, una mala recomendación no es un bug menor.

Para clínicas, EPS, universidades y consultorios independientes en Colombia, el caso abre una conversación práctica. ¿Cómo se integran canales cotidianos como WhatsApp sin convertirlos en cajas negras? ¿Qué datos se recogen, durante cuánto tiempo y con qué consentimiento? ¿Quién responde si un modelo interpreta mal una señal? ¿Cómo se evita que la herramienta aumente la carga del terapeuta con cientos de alertas inútiles? La innovación real estará en responder esas preguntas antes de escalar.

También hay una oportunidad para regiones fuera de los centros tradicionales de emprendimiento. Que una propuesta así venga de Cúcuta recuerda que la healthtech colombiana no tiene que nacer siempre en Bogotá o Medellín. Las necesidades están en todo el país, y muchas veces los mejores productos aparecen cuando alguien entiende de cerca el problema: pacientes que no pueden tener seguimiento constante, profesionales saturados y familias que buscan apoyo oportuno.

Lo que hay que mirar ahora es si Dr. Jaz logra pruebas con usuarios reales, validación clínica, protocolos de crisis y alianzas institucionales. La IA puede ser una buena compañera de proceso si se diseña con límites, privacidad y supervisión humana. En salud mental, la tecnología más prometedora no es la que promete curarlo todo, sino la que ayuda a que nadie se quede solo entre una consulta y la siguiente.

Fuentes consultadas