Claro Colombia activó su red 5G en 15 nuevas ciudades y municipios, con lo que llega a 78 territorios conectados con esta tecnología. El anuncio no es solo una carrera de cobertura: para comercios, agro, turismo, industria y servicios regionales, mejores redes pueden abrir la puerta a más automatización, datos en tiempo real y herramientas digitales que antes parecían reservadas para las grandes capitales.
Resumen rápido
- La expansión incluye ciudades y municipios de Antioquia, Atlántico, Boyacá, Caquetá, Cesar, Córdoba, Cundinamarca, Nariño, Putumayo, Quindío y Santander.
- Claro asegura que su red 5G ya alcanza 78 ciudades y municipios en Colombia.
- La compañía reporta más de 6,6 millones de clientes cursando tráfico sobre 5G y un uso cercano al 20 % del tráfico nacional.
La conectividad 5G en Colombia sigue saliendo del mapa obvio de las grandes ciudades. Según DPL News, Claro anunció la llegada de su red de quinta generación a 15 nuevos puntos: Rionegro y Turbo en Antioquia; Malambo, Sabanalarga y Soledad en Atlántico; Chiquinquirá en Boyacá; Puerto Rico en Caquetá; Aguachica en Cesar; Cereté en Córdoba; Cota y Fusagasugá en Cundinamarca; Pasto en Nariño; Villagarzón en Putumayo; La Tebaida en Quindío; y Barbosa en Santander.
La lista es importante por lo que dice entre líneas. No se trata únicamente de encender antenas en zonas con alta densidad de usuarios; varias de estas ciudades conectan corredores productivos, turísticos, logísticos o agroindustriales. Rionegro conversa con el dinamismo empresarial del Oriente antioqueño, Turbo con el Urabá portuario, Pasto con el suroccidente, Cota y Fusagasugá con la actividad alrededor de Bogotá, y municipios como Villagarzón o Puerto Rico con regiones donde la conectividad puede marcar una diferencia enorme.
Claro afirma que, con esta activación, su red 5G alcanza 78 ciudades y municipios del país. También reporta más de 6,6 millones de clientes cursando tráfico sobre esta tecnología y un uso que ya llega al 20 % del tráfico nacional. Es una cifra llamativa porque sugiere que 5G dejó de ser solo una etiqueta para vender celulares premium y empezó a volverse parte del consumo cotidiano de datos.
Para los usuarios, la promesa inmediata es sencilla: más capacidad, menor latencia y mejor experiencia en zonas de cobertura con equipos compatibles. Eso se nota en videollamadas, juegos en línea, transmisiones, trabajo remoto y descarga de archivos pesados. Pero el impacto más interesante puede estar del lado productivo. Una red más robusta permite pensar en cámaras conectadas, sensores, pagos digitales más estables, inventarios en línea, capacitación remota, telemetría agrícola y servicios turísticos con mejor experiencia digital.
En Colombia, hablar de 5G también obliga a aterrizar expectativas. La tecnología no arregla por sí sola los problemas de cobertura, alfabetización digital o costos de dispositivos. Para usarla, los usuarios necesitan estar dentro de la zona habilitada y tener un equipo compatible. Claro señala que ofrece más de 60 modelos de teléfonos 5G desde $399.900, un dato relevante porque la adopción masiva depende tanto de antenas como de terminales asequibles.
La otra pregunta es qué harán empresas y gobiernos locales con esa capacidad adicional. En una ciudad intermedia, una mejor red puede quedarse en más videos y redes sociales, o puede servir para modernizar procesos. Un comercio puede mejorar domicilios y pagos; una clínica puede habilitar monitoreo remoto; un operador turístico puede vender experiencias digitales; una alcaldía puede conectar cámaras, trámites o sistemas de atención. La diferencia está en combinar infraestructura con proyectos concretos.
El avance también pone presión competitiva. A medida que un operador amplía cobertura, los demás tendrán incentivos para acelerar despliegues, mejorar planes y llevar equipos compatibles a más bolsillos. Esa competencia suele beneficiar al usuario, siempre que venga acompañada de transparencia sobre cobertura real, velocidades promedio y calidad del servicio.
¿Qué mirar después? Tres cosas. Primero, si la cobertura anunciada se traduce en buena experiencia en barrios y zonas productivas, no solo en puntos centrales. Segundo, si pequeñas empresas locales empiezan a adoptar herramientas que aprovechen menor latencia y mayor capacidad. Tercero, si los municipios incorporan conectividad avanzada en salud, educación, seguridad y trámites. El 5G no es magia, pero bien usado puede ser una base seria para automatización regional.