Colombia sigue empujando la formación en inteligencia artificial fuera de los círculos técnicos tradicionales. CiberPaz Formaciones, liderado por la Universidad de Pamplona en articulación con MinTIC, está llevando cursos gratuitos sobre IA, ciudadanía digital y uso responsable de la tecnología a comunidades de 18 departamentos.
Resumen rápido
- El programa CiberPaz combina inteligencia artificial, ciudadanía digital, emprendimiento y prevención de riesgos en internet.
- La estrategia reporta alcance en 18 departamentos y formación para docentes, jóvenes, mujeres y comunidades.
- La apuesta interesante no es solo enseñar herramientas: es acercar la IA a territorios donde la brecha digital todavía pesa.
La conversación sobre inteligencia artificial suele quedarse pegada a modelos, empresas grandes y lanzamientos que prometen productividad inmediata. Pero hay otra discusión, menos ruidosa y bastante más urgente para Colombia: quién aprende a usar esas herramientas, desde dónde y con qué criterios. Ahí entra CiberPaz Formaciones, una estrategia que conecta al Ministerio TIC con la Universidad de Pamplona para enseñar habilidades digitales con énfasis en IA, ciudadanía digital y uso responsable de la tecnología.
Según los reportes publicados por La Opinión y Semana, el programa se ha desplegado en 18 departamentos y apunta a públicos que normalmente no aparecen en los titulares de innovación: niños, jóvenes, docentes, mujeres, comunidades urbanas y rurales, y ciudadanos que necesitan herramientas concretas para estudiar, emprender o mejorar su empleabilidad. La ministra TIC, Carina Murcia, destacó que CiberPaz ha sensibilizado a más de 3 millones de personas en tres años, una cifra que ayuda a dimensionar la escala de la apuesta.
Lo valioso del enfoque es que no presenta la IA como un lujo de especialistas. La oferta incluye cursos sobre inteligencia artificial aplicada al emprendimiento, productividad, medios comunitarios, autoaprendizaje, investigación, empoderamiento femenino y creación de contenidos digitales con narrativas de paz. En castellano simple: usar tecnología para resolver tareas reales, producir mejor contenido, investigar con más criterio y participar en internet con menos ingenuidad.
También hay un punto importante para empresas y empleadores. Si Colombia quiere que la IA pase de la curiosidad a la productividad, necesita una base más amplia de personas capaces de usarla con método. No todos tienen que convertirse en programadores. Un docente que diseña mejores materiales, una emprendedora que valida ideas de negocio, un equipo comunitario que organiza información o un joven que aprende a contrastar fuentes ya son parte de esa transformación.
La Universidad de Pamplona aparece como un actor clave porque aporta músculo académico y presencia regional. La formación digital no funciona igual cuando se diseña desde una capital para una audiencia abstracta que cuando se aterriza en contextos con conectividad desigual, necesidades laborales distintas y riesgos digitales muy concretos. El programa también pone atención en la prevención para niños, niñas y adolescentes, un tema que se vuelve más delicado a medida que las plataformas incorporan asistentes, recomendaciones algorítmicas y generación automática de contenido.
Para las compañías colombianas, la señal es clara: la capacitación en IA no debería esperar a que llegue un gran proyecto de automatización. Puede empezar con equipos comerciales, administrativos, educativos o de comunicaciones aprendiendo a preguntar mejor, validar resultados, cuidar datos y documentar procesos. La ventaja competitiva no estará solo en comprar software, sino en tener personas que sepan cuándo usarlo y cuándo no.
El reto ahora será medir calidad, continuidad y resultados. Cuántas personas se certifican importa, pero también importa qué hacen después con esas habilidades: si consiguen empleo, mejoran un emprendimiento, reducen riesgos digitales o crean proyectos útiles para sus comunidades. CiberPaz tiene una oportunidad interesante: convertir la alfabetización en IA en algo menos aspiracional y más práctico, con evidencias que se puedan seguir en el tiempo.
Lo próximo a mirar será si MinTIC y sus aliados mantienen la cobertura territorial, actualizan los cursos al ritmo de las herramientas y publican indicadores más finos sobre impacto. Porque enseñar IA en 2026 no es entregar una lista de prompts; es formar criterio para vivir y trabajar en una internet donde cada vez habrá más máquinas opinando, recomendando y decidiendo junto a nosotros.