Startups e innovación10 Jul 2026ODEKLAS

Centros comerciales en Colombia se ofrecen como laboratorio para startups de la región

Parque Arauco abrió una convocatoria regional para que startups prueben soluciones en centros comerciales de Chile, Perú y Colombia. El programa Startup Challenge 2026 apunta a innovación abierta con pilotos reales, no solo a presentaciones: una buena noticia para emprendimientos que necesitan validar tecnología con usuarios y operación de verdad.

Resumen rápido

  • Startup Challenge 2026 busca startups con soluciones para crecimiento, experiencia de clientes, rentabilidad y sostenibilidad.
  • La convocatoria opera bajo modelo venture client: la corporación puede convertirse en cliente y campo de prueba.
  • Para Colombia, el atractivo está en convertir centros comerciales en vitrinas vivas para analítica, automatización, retail tech y eficiencia operativa.

Los centros comerciales llevan años intentando dejar de ser simples pasillos con vitrinas. Entre comercio electrónico, pagos digitales, nuevas formas de entretenimiento y consumidores más impacientes, el reto ya no es solo atraer tráfico: es entenderlo, atenderlo mejor y convertir cada visita en datos útiles sin volver la experiencia invasiva. En ese contexto, una convocatoria como Startup Challenge 2026 puede sonar pequeña, pero toca una necesidad real del retail latinoamericano: probar tecnología en campo.

De acuerdo con Publimetro Colombia y Radio Tiempo, Parque Arauco lanzó la tercera edición de su reto junto a INNSPIRAL para encontrar startups capaces de resolver desafíos en cuatro frentes: crecimiento, experiencia de clientes, rentabilidad y sostenibilidad. La compañía opera en Chile, Perú y Colombia, lo que abre la puerta a pilotos regionales. Para una startup colombiana, esa palabra —piloto— vale bastante: muchas soluciones se quedan atrapadas entre el pitch, la demo y la falta de un cliente dispuesto a ensayar en condiciones reales.

El programa usa un enfoque conocido como venture client. En sencillo: la empresa grande no necesariamente invierte en la startup ni la acelera como un fondo; actúa como cliente temprano de una solución que necesita. Es un modelo más práctico y menos ceremonial. Si una tecnología sirve para medir flujos de visitantes, optimizar energía, automatizar mantenimiento, mejorar seguridad, personalizar promociones o gestionar residuos, el centro comercial puede probarla y, si funciona, escalarla.

Para Colombia, el ángulo es interesante por varias razones. La primera es que el país tiene una base creciente de startups en analítica, visión computacional, experiencia de cliente, pagos, ciberseguridad, sostenibilidad y automatización. La segunda es que los centros comerciales siguen siendo nodos urbanos importantes, incluso con el avance del comercio digital: allí conviven marcas, restaurantes, entretenimiento, servicios financieros, parqueaderos y eventos. Esa mezcla los convierte en laboratorios complejos, mucho más exigentes que una prueba controlada en oficina.

También hay una lectura para empresas tradicionales. Innovar no siempre significa crear un laboratorio interno con presupuesto gigante. A veces significa abrir un problema concreto, definir métricas, comprar una solución pequeña y medir si funciona. Esa cultura todavía cuesta en Colombia, donde muchas organizaciones piden “innovación” pero compran con procesos lentos, contratos pesados y poca tolerancia al ensayo. Un esquema de venture client puede ayudar si no se queda en campaña de relaciones públicas.

Las oportunidades para startups son claras, pero no automáticas. Un piloto en retail exige estabilidad técnica, soporte, manejo responsable de datos y capacidad de integrarse con operaciones existentes. Si la solución usa IA —por ejemplo, para predecir demanda, analizar cámaras, segmentar visitantes o automatizar atención— deberá ser especialmente cuidadosa con privacidad, consentimiento y explicabilidad. El centro comercial puede ser un gran escaparate, pero también un entorno sensible: hay niños, familias, trabajadores, marcas y datos de comportamiento.

Lo más valioso del reto quizá sea que empuja a las startups a hablar el idioma del negocio. No basta con decir “tenemos inteligencia artificial” o “somos sostenibles”. La pregunta dura es: ¿reduce costos?, ¿aumenta ventas?, ¿mejora la experiencia?, ¿disminuye consumo de energía?, ¿genera información accionable para el operador y los comercios? Las que respondan con evidencia tendrán ventaja.

Qué mirar después: cuántas startups colombianas aplican, qué tipo de soluciones pasan a piloto y si los resultados se convierten en contratos reales. Si el programa logra eso, los centros comerciales podrían pasar de ser vitrinas de consumo a vitrinas de innovación. Y esa sí sería una actualización interesante para el retail local.

Fuentes consultadas