Tecnología22 Jul 2026ODEKLAS

Fraude con IA y videollamadas falsas: la nueva alerta para usuarios bancarios en Colombia

Una investigación judicial reveló que una banda conocida como “Los Cybers” habría usado inteligencia artificial, llamadas y videollamadas falsas para engañar a más de 100 usuarios bancarios en Colombia. El caso deja una alerta muy concreta: el fraude digital ya no se basa solo en correos sospechosos, sino en conversaciones bien montadas, datos personales expuestos y presión psicológica en tiempo real.

Resumen rápido

  • Autoridades reportaron 16 capturas y fraudes por cerca de $1.685 millones.
  • La modalidad combinaba WhatsApp, supuestos funcionarios financieros, videollamadas con pantalla compartida y análisis de información pública.
  • Para empresas y usuarios, la defensa empieza por procesos de verificación fuera del canal donde llegó el contacto.

El golpe contra “Los Cybers”, reportado por Vanguardia, muestra una evolución incómoda del delito financiero digital en Colombia. Según la investigación, los señalados contactaban a las víctimas haciéndose pasar por funcionarios de entidades financieras, les hablaban de supuestos movimientos inusuales y las guiaban hacia acciones que terminaban abriendo la puerta a sus cuentas. En algunos casos pedían compartir pantalla durante videollamadas; en otros, enviaban enlaces por WhatsApp o pedían confirmar datos que ya parecían conocer.

El detalle clave es ese “parecían conocer”. Las autoridades indicaron que la estructura habría utilizado herramientas de inteligencia artificial para revisar información pública en redes sociales y perfilar posibles víctimas: bienes, vehículos, empresas, vínculos familiares o datos personales publicados por los mismos usuarios. No hace falta imaginar una IA futurista decidiendo robos por sí sola. Lo que aparece aquí es más práctico y más peligroso: delincuentes usando herramientas de análisis y generación para preparar conversaciones más creíbles.

Este caso conversa con otra tendencia reportada recientemente por Portafolio y DPL News: el crecimiento de ciberestafas basadas en confianza digital. Tiendas falsas, phishing y falso soporte técnico ya no dependen únicamente de malware o fallas técnicas. El ataque se apoya en experiencias que la gente reconoce: una llamada de “seguridad bancaria”, un chat de WhatsApp, una notificación urgente, un asesor amable que pide verificar algo. La tecnología no reemplaza el engaño humano; lo vuelve más rápido, más personalizado y más barato de escalar.

Para los bancos y fintechs, el mensaje es fuerte. Ya no basta con decirle al usuario que “no comparta claves”. Si el fraude ocurre durante una videollamada donde la víctima comparte pantalla, el atacante puede ver códigos, notificaciones o rutas de navegación sin pedir explícitamente la contraseña. Eso obliga a reforzar controles de comportamiento: alertas cuando hay cambios de dispositivo, bloqueos por patrones inusuales, educación dentro de la app y canales de verificación que no dependan del mismo chat donde empezó el contacto.

Las empresas que manejan datos de clientes también tienen tarea. Muchos ataques arrancan con información que parece inofensiva: correos, cargos, números de contacto, fotos de activos, nombres de familiares o señales de capacidad económica. Cuando esos datos se cruzan, permiten construir un libreto convincente. En áreas comerciales, de cartera, servicio al cliente y soporte técnico, la capacitación debería incluir simulaciones de ingeniería social con IA, no solo charlas de phishing una vez al año.

Para las personas, la regla práctica es sencilla: si alguien llama o escribe diciendo que hay una emergencia con la cuenta, se corta la conversación y se verifica por el canal oficial iniciado por el usuario. Nada de compartir pantalla. Nada de abrir enlaces recibidos por chat. Nada de confirmar códigos mientras la otra persona está en línea. Y si el supuesto asesor sabe datos personales, eso no prueba que sea legítimo; puede probar justo lo contrario: que alguien ya armó un perfil con información expuesta.

Lo que hay que mirar después es si estos casos empujan mejores estándares entre bancos, billeteras digitales y operadores móviles. La autenticación fuerte, la detección de fraude en tiempo real y la educación del usuario deben trabajar juntas. La IA puede ser parte del problema, sí, pero también de la defensa: modelos que detecten patrones raros, alertas más inteligentes y sistemas que frenen transacciones antes de que el dinero desaparezca. La carrera ya empezó, y conviene que el usuario común no sea quien pague la cuenta.

Fuentes consultadas