Startups e innovación22 Jul 2026ODEKLAS

David Vélez llega a la junta de OpenAI: señal fuerte para la IA hecha desde América Latina

David Vélez, fundador y CEO global de Nubank, entró a las juntas directivas de OpenAI Foundation y OpenAI Group PBC. El movimiento pone a un empresario colombiano, formado en la escuela dura de escalar servicios financieros digitales en América Latina, en una conversación central sobre cómo se gobierna y se lleva la inteligencia artificial a millones de usuarios.

Resumen rápido

  • OpenAI incorporó a David Vélez, de Nubank, y a Robin Vince, CEO de BNY, a sus consejos.
  • La compañía destacó experiencia en tecnología financiera, gobernanza, crecimiento e impacto social.
  • Para Colombia, el nombramiento refuerza una idea clave: la IA no será solo asunto de Silicon Valley; también necesita criterio de mercados emergentes.

OpenAI sumó a David Vélez a sus órganos de dirección en un momento en que la inteligencia artificial dejó de ser una novedad de laboratorio y empezó a tocar decisiones de empresa, regulación, educación, empleo y servicios financieros. La noticia no es menor para Colombia: Vélez no llega como figura decorativa, sino como fundador de Nubank, una de las compañías digitales más relevantes de América Latina y un caso de escala tecnológica construido desde la fricción real de la región.

Según reportaron Portafolio y Semana, OpenAI también incorporó a Robin Vince, presidente y CEO de Bank of New York Mellon. La lectura es clara: la empresa detrás de ChatGPT quiere fortalecer su gobernanza con líderes que sepan operar instituciones grandes, reguladas y expuestas a millones de personas. En IA, esa experiencia pesa. No basta con lanzar modelos potentes; hay que decidir cómo se implementan, cómo se auditan, cómo se monetizan y cómo se corrigen cuando fallan.

El caso de Vélez tiene un ingrediente interesante para el ecosistema colombiano. Nubank nació con una promesa sencilla —hacer más simple el acceso a servicios financieros— y creció atacando dolores muy concretos: burocracia, mala experiencia de usuario, costos altos y poca confianza en el sistema. Esa misma lista aparece hoy en muchas discusiones de IA aplicada: las empresas quieren automatizar, sí, pero sin perder cercanía, seguridad ni control sobre los datos.

OpenAI destacó que los nuevos miembros aportan experiencia en innovación, resiliencia y creación de valor de largo plazo. Traducido al lenguaje de las empresas: la IA necesita pasar de los pilotos bonitos a procesos que funcionen todos los días. Un banco digital, una fintech o una empresa de servicios aprende rápido que el producto no termina cuando el algoritmo responde; empieza cuando el usuario reclama, paga, se equivoca, pide soporte o exige transparencia.

Para Colombia, el nombramiento puede servir como recordatorio y como presión positiva. El país ya conversa sobre regulación, talento, infraestructura de datos y adopción empresarial de IA. Pero todavía hay una brecha entre la charla y la ejecución. Que un fundador colombiano participe en la junta de OpenAI no soluciona esa brecha, pero sí ayuda a poner una perspectiva latinoamericana en la mesa: mercados con informalidad, baja bancarización en ciertos segmentos, costos sensibles y usuarios que necesitan tecnología útil, no demostraciones para conferencia.

También hay un mensaje para startups locales. La oportunidad no está únicamente en construir “otro chatbot”. Está en resolver problemas específicos con IA: evaluación de riesgo, atención al cliente, conciliación operativa, cumplimiento, prevención de fraude, educación financiera o automatización de procesos internos. Nubank escaló porque convirtió una experiencia compleja en una relación digital más simple. Las startups colombianas que entiendan esa lógica —menos ruido, más utilidad— tendrán más espacio que las que se queden vendiendo IA como adorno.

El siguiente punto a mirar será cómo OpenAI ajusta su relación con sectores regulados. Finanzas, salud, educación y gobierno no pueden adoptar IA con la misma velocidad despreocupada de una app de entretenimiento. Necesitan trazabilidad, responsables claros, protección de datos y mecanismos para explicar decisiones. Ahí la experiencia de líderes como Vélez puede ser valiosa si ayuda a que la tecnología aterrice en productos confiables y no solo en anuncios ambiciosos.

En Colombia, la lectura práctica es sencilla: la IA se está profesionalizando. Las compañías que quieran usarla de verdad tendrán que combinar producto, datos, gobierno corporativo y cultura de servicio. Y si alguien del ecosistema latinoamericano se sienta en una de las mesas más influyentes del sector, conviene observar qué aprendizajes vuelven a la región.

Fuentes consultadas