Automatización17 Jul 2026ODEKLAS

La IA ya está en las empresas colombianas; ahora falta volverla productividad

La inteligencia artificial ya dejó de ser una demostración bonita para comité: en Colombia la conversación se está moviendo hacia productividad, talento y gobierno de datos. El reto es claro: muchas empresas ya probaron IA, pero todavía les cuesta convertir esos pilotos en procesos que ahorren tiempo, reduzcan errores o vendan mejor.

Resumen rápido

  • Empresas colombianas enfrentan barreras para pasar de pruebas de IA a resultados medibles.
  • Los cuellos de botella más comunes están en datos, talento, integración, cultura y seguridad.
  • El siguiente paso no es “usar más IA”, sino escoger procesos críticos y medir impacto operativo.

La adopción de inteligencia artificial en las empresas colombianas entró en una fase más seria. Ya no basta con decir que se usa una herramienta generativa para escribir correos o resumir reuniones. La pregunta que empieza a pesar en juntas directivas y gerencias es otra: ¿esto mejora la operación o solo entretiene al equipo?

Semana publicó dos señales recientes sobre el tema. En una nota previa a un foro de IA, el medio planteó que muchas compañías todavía enfrentan barreras para convertir la tecnología en productividad. En otra entrevista, Gerardo Osio, Managing Director de Kyndryl Colombia & Ecuador, habló sobre los desafíos que tienen empresas y trabajadores frente a una adopción cada vez más acelerada.

La dificultad no está en conseguir acceso a una plataforma. Hoy cualquier área puede abrir una cuenta, probar un asistente y mostrar un resultado rápido. El problema aparece cuando la empresa intenta llevar eso al corazón del negocio: atención al cliente, recaudo, inventarios, cumplimiento, análisis financiero, compras, mantenimiento, talento humano o ventas.

Ahí salen los temas de fondo. El primero es la calidad de los datos. Si la información está desordenada, duplicada o encerrada en sistemas que no conversan entre sí, la IA responde con entusiasmo, pero no necesariamente con precisión. El segundo es la integración: un asistente que no se conecta con CRM, ERP, mesa de ayuda o bases internas termina siendo una herramienta paralela, no una mejora del proceso.

El tercer punto es talento. No todas las personas necesitan volverse expertas en modelos, pero sí entender cómo pedir, revisar y usar resultados. En Colombia esto es especialmente importante para pymes y empresas medianas: la capacitación no puede quedarse en charlas inspiracionales. Debe aterrizar en guías de uso, plantillas, controles, responsables y métricas.

También está la cultura. Muchos equipos tienen miedo de que la IA sea una amenaza laboral; otros la usan sin control, pegando información sensible en cualquier plataforma. Los dos extremos son peligrosos. La adopción madura requiere reglas simples: qué datos se pueden usar, qué procesos necesitan aprobación humana, qué errores son aceptables y quién responde si una automatización falla.

Para las empresas colombianas, una buena ruta es elegir pocos casos de uso, pero con impacto claro. Por ejemplo: reducir tiempos de respuesta en servicio al cliente, clasificar tickets automáticamente, generar borradores de propuestas comerciales, detectar inconsistencias en facturas, resumir llamadas de ventas o priorizar leads. Lo importante es medir antes y después: horas ahorradas, calidad, conversión, satisfacción y costo por operación.

La IA empresarial va a seguir avanzando, pero el valor no llegará por acumulación de herramientas. Llegará cuando las compañías conecten automatización con procesos reales, datos confiables y personas entrenadas para supervisar. En palabras sencillas: menos demo, más tablero de resultados.

Lo que conviene mirar después es qué sectores colombianos logran dar ese salto primero. Banca, salud, retail, BPO, educación y servicios profesionales tienen mucho por ganar si ordenan sus datos y automatizan con responsabilidad. La ventaja no será para quien anuncie más pilotos, sino para quien logre que la IA trabaje todos los días sin hacer ruido.

Fuentes consultadas