Tecnología15 Jul 2026ODEKLAS

Talento digital en Colombia: la IA acelera la demanda, pero retener gente se puso duro

La economía digital colombiana tiene una paradoja encima de la mesa: cada vez necesita más perfiles en tecnología, datos, automatización e inteligencia artificial, pero retenerlos se está volviendo un deporte de alto rendimiento. Según cifras reseñadas por El Colombiano, la rotación en la industria digital puede moverse entre 10% y 25%, una señal clara de que el salario ya no alcanza para ganar la pelea por el talento.

Resumen rápido

  • Colombia registra más de 12.500 posiciones especializadas dentro del ecosistema digital.
  • La rotación laboral puede llegar hasta 25% en tecnología, datos, analítica, automatización y producto digital.
  • Aprendizaje, certificaciones, proyectos retadores y flexibilidad pesan cada vez más en la decisión de quedarse.

La demanda por talento digital ya no viene solo de empresas de software. Bancos, retail, salud, educación, medios, logística, aseguradoras y entidades públicas están buscando perfiles capaces de convertir datos en decisiones, automatizar tareas, usar IA con criterio y construir productos digitales que no se queden en presentaciones bonitas. Eso abrió más oportunidades, pero también apretó la competencia.

El Colombiano, con base en estudios de Michael Page e IAB Colombia, reportó que el país supera las 12.500 posiciones especializadas en el ecosistema digital. El dato conversa con otra cifra importante: la inversión en publicidad digital llegó a $3,04 billones, con un crecimiento de 7,6%. Detrás de esa plata hay equipos de analítica, performance, automatización, creatividad aumentada por IA, CRM, datos y comercio digital.

El problema es que la oferta de talento no crece al mismo ritmo. Las empresas dicen necesitar habilidades técnicas avanzadas, pensamiento analítico y perfiles que crucen varias disciplinas. Ya no basta con “saber de tecnología”; se valora entender negocio, privacidad, experiencia de usuario, métricas, automatización y, cada vez más, uso responsable de inteligencia artificial.

Ahí aparece la rotación. Si un profesional con buen criterio de datos o IA recibe varias ofertas, la decisión rara vez se reduce al sueldo. El artículo reseña que 75% de trabajadores tecnológicos busca desarrollar nuevas habilidades, 68% quiere certificaciones y 52% prioriza proyectos más complejos. En castellano simple: la gente buena quiere aprender, crecer y resolver problemas interesantes, no quedarse apagando incendios en sistemas viejos.

Para las empresas colombianas, esto cambia la receta de contratación. Publicar una vacante con una lista infinita de herramientas ya no sirve si por dentro no hay ruta de carrera, liderazgo técnico, espacio para experimentar y tiempo real para formarse. La IA hace esto más evidente: si una organización promete innovación, pero bloquea toda herramienta nueva o no tiene gobierno de datos, el talento se aburre rápido.

También hay una alerta para las personas. La ventaja profesional no estará en usar una herramienta de IA de moda, sino en combinar criterio de negocio, capacidad analítica y aprendizaje continuo. Un perfil que sabe automatizar reportes, interpretar datos, explicar riesgos y aterrizar soluciones a ventas, servicio o productividad tiene más margen que alguien que solo colecciona cursos sin aplicarlos.

El impacto para Colombia es grande. Si las compañías no logran retener talento, los proyectos digitales se vuelven más lentos, caros e inestables. Y si el país no forma más gente con habilidades prácticas, la transformación se concentrará en pocas empresas con músculo para pagar salarios altos. Eso ampliaría la brecha entre compañías que usan IA para competir y negocios que apenas están intentando ordenar sus datos.

Lo que hay que mirar después es si las empresas pasan de hablar de “cultura digital” a financiarla de verdad: presupuestos de formación, certificaciones útiles, mentoría, movilidad interna, flexibilidad bien gestionada y proyectos donde el talento pueda ver impacto. En tecnología, retener ya no es amarrar gente; es construir un lugar donde valga la pena quedarse.

Fuentes consultadas