CertiVeh, una empresa colombiana creada este año, quiere quitarle fricción a uno de los dolores menos visibles de la movilidad eléctrica: reclamar los beneficios tributarios. Su apuesta combina gestión documental, automatización por WhatsApp e inteligencia artificial para que compradores de vehículos eléctricos e híbridos no pierdan devoluciones por errores de trámite.
Resumen rápido
- La plataforma dice haber tramitado más de $17.000 millones en beneficios tributarios en su primer mes de operación.
- El proceso gira alrededor del Certificado UPME, requisito clave para que la DIAN reconozca beneficios asociados a movilidad eléctrica.
- La oportunidad está en convertir un trámite técnico y pesado en una experiencia digital desde el celular.
Colombia está comprando más carros electrificados, pero el papeleo no siempre va al mismo ritmo. Según cifras citadas por La Gran Noticia con base en Fenalco, la Andi y el Runt, en 2025 se matricularon cerca de 19.700 vehículos eléctricos y 67.900 híbridos nuevos. Es un salto importante para un mercado que todavía está aprendiendo a convivir con cargadores, beneficios tributarios, seguros, repuestos y nuevas rutinas de uso.
Ahí aparece CertiVeh. La compañía, fundada por Agustín Jaramillo Londoño y Julián Delgado Moreno, se enfoca en ayudar a propietarios de vehículos eléctricos e híbridos a obtener el Certificado UPME y luego avanzar en la recuperación de beneficios ante la DIAN. En lenguaje menos burocrático: intenta que una persona que compró un carro limpio no tenga que volverse experta en documentos técnicos, partidas arancelarias y ventanas administrativas para reclamar un beneficio que ya existe.
El dato más llamativo es la brecha. La UPME, según la misma publicación, registra 16.943 solicitudes de certificación radicadas durante el actual gobierno, mientras que solo en 2025 se matricularon más de 87.000 vehículos eléctricos e híbridos. No todos los modelos aplican —CertiVeh aclara que los microhíbridos o mild hybrid quedan por fuera—, pero la diferencia muestra que muchos compradores podrían estar dejando dinero sobre la mesa por desconocimiento, miedo al trámite o mala asesoría en el momento de la compra.
La parte tecnológica no está en vender otro formulario bonito. La promesa de CertiVeh es operar el trámite desde WhatsApp: el usuario carga tres documentos, la plataforma extrae y clasifica la información, prepara la radicación ante la UPME, hace seguimiento y luego acompaña la solicitud de devolución de IVA ante la DIAN. Es una mezcla de automatización documental, experiencia conversacional y gestión legal-tributaria. En un país donde WhatsApp es casi una ventanilla universal, esa decisión de canal tiene sentido.
Para empresas y concesionarios, el caso es interesante por dos razones. Primero, porque muestra cómo la adopción de vehículos eléctricos no depende solo del precio del carro o de la red de carga; también depende de que los incentivos sean fáciles de usar. Segundo, porque abre espacio para alianzas: bancos, aseguradoras, fondos de empleados y distribuidores pueden integrar servicios de certificación como parte de la venta, en vez de dejarle al comprador una carpeta de instrucciones que probablemente nunca leerá.
También hay una lectura para otras industrias reguladas. CertiVeh no está “desintermediando” al Estado; está empaquetando un proceso público complejo en una interfaz más digerible. Ese modelo puede repetirse en energía solar, eficiencia energética, salud, comercio exterior o agricultura, siempre que el valor esté en reducir errores y tiempos sin prometer atajos que no existen.
Qué mirar después: si la compañía logra escalar sin aumentar reprocesos, si los concesionarios incorporan el servicio al cierre de venta y si la UPME continúa simplificando el calendario de solicitudes. La movilidad eléctrica necesita baterías, cargadores y financiación, claro. Pero también necesita trámites que no apaguen el entusiasmo después de la compra.