El Magdalena acaba de dejar una señal interesante para el mapa tecnológico colombiano: más de 54.000 personas del departamento participaron en procesos de formación y certificación en habilidades digitales. El dato más jugoso está en el detalle: inteligencia artificial fue el área con mayor número de certificaciones, por encima de ciberseguridad, análisis de datos y programación.
Resumen rápido
- MinTIC reportó 54.013 personas formadas en habilidades tecnológicas en el Magdalena entre 2023 y 2026.
- La inteligencia artificial lideró las certificaciones del departamento, con 9.530 personas capacitadas.
- El reto ahora es convertir certificados en empleo, emprendimientos, proyectos públicos y soluciones para sectores locales.
La conversación sobre inteligencia artificial en Colombia suele concentrarse en Bogotá, Medellín o grandes compañías. Por eso vale mirar con atención lo que está pasando en el Magdalena. Según el Ministerio TIC, 54.013 habitantes del departamento fortalecieron sus habilidades tecnológicas dentro de las estrategias nacionales ejecutadas entre 2023 y 2026. De ese grupo, 22.535 fueron mujeres, es decir, el 41,7 %.
La cifra no es menor. En una economía donde la IA se está volviendo parte del trabajo diario —desde atención al cliente hasta análisis de datos, marketing, automatización de procesos y ciberseguridad— formar talento fuera de los grandes centros urbanos puede ser una ventaja competitiva real. No porque un curso resuelva todo, sino porque crea la base mínima para que más personas entiendan, prueben y adapten tecnología a problemas cercanos.
El dato más relevante del reporte es que inteligencia artificial fue el campo con más certificaciones en el Magdalena: 9.530 personas. Luego aparecen ciberseguridad, análisis de datos, redes sociales y programación. Esa combinación dice bastante sobre hacia dónde se está moviendo la demanda laboral: empresas pequeñas que quieren vender mejor en digital, entidades públicas que necesitan procesar información, colegios que quieren enseñar pensamiento computacional, y emprendimientos que ya no pueden operar ignorando la seguridad de sus datos.
También hay una lectura regional. Santa Marta fue escenario del encuentro “Transformando Territorios: Innovación y Talento Digital en el Magdalena”, que reunió a Gobierno, academia, empresas, emprendedores, docentes y estudiantes. Más allá del evento, el mensaje es claro: el talento digital no se construye solo con conectividad o laboratorios, sino con redes entre quienes enseñan, contratan, emprenden y administran servicios públicos.
TrendTIC complementó el panorama nacional con cifras de las estrategias de educación digital del cuatrienio: más de un millón de personas formadas en habilidades digitales en Colombia, más de 2,7 millones de estudiantes beneficiados con computadores, laboratorios de innovación y microcontroladores, y 3,4 millones de personas sensibilizadas en ciudadanía digital a través de CiberPaz. También reportó conectividad para más de 15.000 sedes educativas rurales. Visto así, el caso del Magdalena no es una anécdota aislada, sino una pieza regional dentro de una apuesta más amplia.
Para las empresas, especialmente las pymes turísticas, agroindustriales, logísticas y comerciales del Caribe, el punto de partida debería ser práctico: ¿qué procesos repetitivos pueden automatizar?, ¿qué datos ya tienen y no están usando?, ¿qué tareas de atención o soporte podrían mejorar con asistentes digitales?, ¿qué riesgos de seguridad aparecen al usar nuevas herramientas? La formación masiva solo se vuelve productiva cuando aterriza en problemas concretos.
Para las personas, el siguiente paso es evitar quedarse en el diploma. La IA premia la práctica: armar un portafolio, documentar proyectos pequeños, aprender a validar resultados, entender límites éticos y dominar herramientas de datos o automatización. Quien combine conocimiento local con habilidades digitales tendrá una carta fuerte, porque muchos problemas regionales no se resuelven copiando soluciones importadas.
Lo que habrá que mirar ahora es si estas cifras se traducen en empleos, emprendimientos y proyectos visibles. El Magdalena ya puso un número sobre la mesa. La pregunta que sigue es cuántas de esas 54.000 personas terminarán creando servicios, productos o mejoras públicas que hagan que la tecnología se note fuera del aula.