EMCALI avanza en la digitalización de su red eléctrica con medición inteligente, monitoreo remoto y conectividad IoT provista por Moabits. La noticia puede sonar técnica, pero toca algo muy cotidiano: cómo se mide, se factura y se responde ante fallas en el servicio de energía.
Resumen rápido
- EMCALI está desplegando infraestructura de medición avanzada para lectura remota y monitoreo continuo de la red.
- Moabits aporta conectividad IoT multioperador, SIM de amplia cobertura y seguridad APN/VPN para aplicaciones críticas.
- La meta regulatoria citada por Impacto TIC es que 75 % de los usuarios del Sistema Interconectado Nacional tenga medición inteligente en 2030.
La modernización de una red eléctrica no siempre se ve en una obra grande ni en una cinta de inauguración. A veces ocurre dentro de un medidor, en una SIM industrial o en una plataforma que envía datos cada pocos minutos. Ese es el tipo de cambio que EMCALI está incorporando en Cali: una red con sistemas de medición avanzada, control remoto y transmisión segura de información para operar mejor el servicio.
Impacto TIC reportó que las Empresas Municipales de Cali vienen desplegando infraestructura AMI —medición avanzada— para leer de forma remota decenas de miles de medidores, monitorear la red y gestionar con mayor precisión los flujos energéticos. La iniciativa también incluye modernización de fronteras comerciales, integración de usuarios del mercado no regulado y soporte para esquemas de autogeneración a pequeña escala, como paneles solares instalados por usuarios.
El socio tecnológico en conectividad es Moabits, operador especializado en IoT. Su papel no es vender un medidor, sino mantener conectados los dispositivos que vuelven útil esa medición. En infraestructura crítica, una lectura que llega tarde o se pierde deja de ser un dato y se convierte en un problema operativo. Por eso la arquitectura multioperador, las SIM de amplia cobertura y las conexiones seguras APN/VPN son más que siglas: son la base para que la información viaje incluso en zonas con cobertura irregular.
Para los usuarios, el impacto no debería medirse en términos de “más tecnología” sino de mejor servicio. Una red con datos más frecuentes puede detectar fallas con mayor rapidez, reducir estimaciones imprecisas de consumo, mejorar la facturación y ayudar a identificar pérdidas técnicas o comerciales. También facilita integrar energía generada por usuarios, un punto clave si la energía solar residencial y empresarial sigue creciendo en ciudades como Cali.
La regulación empuja en la misma dirección. La Resolución CREG 131 de 2020 fijó el marco de medición avanzada en Colombia, y la nota de Impacto TIC recuerda una meta ambiciosa: llegar a 2030 con 75 % de los usuarios del Sistema Interconectado Nacional usando medidores inteligentes. Hoy, según el mismo reporte, menos del 1 % de usuarios residenciales cuenta con uno. La brecha es enorme, pero también lo es la oportunidad para empresas públicas, operadores de conectividad, instaladores y desarrolladores de software.
El caso de EMCALI también habla de ciudades inteligentes sin vender humo. Antes de pensar en tableros llenos de gráficos o aplicaciones vistosas, una ciudad necesita datos confiables sobre servicios básicos: energía, agua, movilidad, seguridad y recaudo. Si la conectividad de los dispositivos es estable, esos datos pueden alimentar decisiones operativas reales: cuadrillas mejor asignadas, mantenimiento preventivo, control de pérdidas y planeación de demanda.
Para otras empresas de servicios públicos en Colombia, el mensaje es doble. Primero, la digitalización ya no es un proyecto accesorio del área de sistemas; es parte de la operación del negocio. Segundo, la conectividad debe diseñarse como infraestructura crítica, no como un contrato genérico de datos móviles. Cuando hay miles de medidores o sensores en campo, la confiabilidad vale tanto como el precio.
Lo que viene ahora será menos glamuroso, pero más importante: escalar, sostener la calidad de la conexión, proteger los datos y explicarles a los usuarios qué cambia en su relación con la empresa. Si Cali logra convertir esta medición inteligente en menos reclamos, mejor respuesta y facturas más claras, el IoT dejará de ser una palabra de feria tecnológica para convertirse en algo bastante más útil: servicio público que funciona mejor.